viernes, 1 de agosto de 2014

El último vuelo

Sauce Llorón

“25 de junio
Hace dos días te dije que ya no puedo más, que estoy harto de mí. Harto de que te desveles porque yo no puedo dormir, de que no salgas porque no puedo ducharme solo. Te advertí que era la última vez que pasaría por alto ese tipo de descuidos tuyos, y mírame, aquí estoy escribiéndote esta carta, cumpliendo mis promesas. Estoy solo y con las luces apagadas, apoyado en la mesa de cristal del jardín. Todo el ambiente despide el aroma del huele de noche y me fascina, siento que puedo volar. El aire me toma entre sus brazos y me enseña el techo de la casa. ¡Mira! El jardín desde aquí arriba se ve espectacular, está lleno de rosas y girasoles… por fin florecieron. No pudiste aterrizar de mejor manera esa idea de la azotea verde, ojalá puedas subir a verla mañana. Voy más alto y no puedo distinguir mucho, pero ahora las estrellas se ven más grandes y brillantes, ¡es todo un espectáculo, mi pequeña! Los colores son muy vivos, las galaxias son remolinos amarillos, turquesa, morados… ¡muchos morados, como te gusta! No vas a creerlo, pero acabo de ver una estrella risueña, tenía rizos como los tuyos e iba montada en un caballo azul con crin plateada… no dudaría ni por un segundo que esa hayas sido tú, traviesa; te encanta meterte en mis sueños y hacer de las tuyas. Me acuerdo que una vez jalaste mi pierna e hiciste que regresara de un vuelo parecido a este.
Voy bajando, poco a poco. El viento me regresa a la silla fría, las estrellas están quedando atrás y otra vez veo el jardín. Ya puedo ver la luz de mi computadora. Tu sonrisa me tranquilizó, mi estrellita, ahora sé que tú también estás lista. Me da gusto que estés durmiendo, así yo también voy a poder dormir. Cuando me extrañes, cierra tus ojitos y viaja a ese universo al que me llevó el viento, ahí voy a estar esperándote siempre. Te amo.”

Y al terminar de leer, entre lágrimas y sollozos, le susurré “yo también viajé allá en sueños, abuelo, y juraría que la estrella de rizos que viste, es la misma que me miró a mí, pero ¿sabes? Tenía tus ojos.”

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