Bajo un apestoso basurero de un callejón, en un pueblo
al norte de Brasil, vive Pão.
Pão es un gato mestizo, que sería igual a cualquier
otro si no hubiera tenido una habilidad increíble: baila samba, igual o mejor
que el más orgulloso carioca en todo Brasil. Por supuesto, ninguno de los otros
gatos le cree. ¿Cómo es posible que un felino baile samba? Él tampoco lo sabía
hasta una noche en que, después de beberse el sobrante de algunos vasos en la
fiesta del pueblo, sintió una inmensa alegría y bienestar llenar su cuerpo, y
al escuchar los tambores, se levantó en dos patas y empezó a bailar, meneando
desde los bigotes hasta la punta de la cola. Y así siguió toda la noche hasta
que acabó el festejo.
El problema es que nadie le cree cuando lo cuenta,
y él desea que todo el mundo lo conozca, porque supone que un don así es
asombroso, y sería una sensación no solo en su pueblo, sino en todo Brasil.
Impulsado por esa ilusión, decide que mostrará su
talento el día del desfile local. Se puso a practicar en un callejón vecino, junto
a una tienda en la que suena samba día y noche. Baila y baila, anticipando con
emoción el momento de revelar al mundo su habilidad.
Y el día llegó. Pão se asoma a la calle y ve la
multitud aglomerada. Empieza el desfile. Pão no hace nada para ocultar su
emoción, menea la cola de lado a lado, ronronea alegremente y sonríe para sí
mismo. Pasan bailarines, carros alegóricos, personas disfrazadas y músicos,
todos animando a la multitud que responde excitada.
Cuando Pão encuentra un espacio, se arma de valor y
sale de su callejón, abriéndose paso entre las piernas de la gente. Llega hasta
el centro de la calle, donde está seguro de que todos pueden verlo. Se pone en
dos patas y empieza a bailar, agitando la cola al ritmo de la música, con las
patas al frente. Baila como nunca, con una sonrisa de oreja a oreja, ronroneando
tan fuerte que podría escucharse hasta el pueblo vecino. Cierra los ojos y se
deja llevar por el ritmo y la emoción, meneando hasta el último pelo, sintiendo
esa indescriptible alegría llenar su cuerpo. ¡Es el gato más dichoso de Brasil!
¡La gente grita, ovaciona! Pão es feliz, más que feliz. Es el momento más
excitante de su vida… ¡y tal vez podría repetirlo la siguiente fiesta! Practicaría
todo el año, buscaría algún vestuario…
En su emoción, ninguno de los espectadores notó
cuando el carro alegórico de la reina del carnaval atropelló a un solitario
gato a la mitad del camino.
Nadie vio a Pão bailando samba.
Tema: Sudamérica/Sugerir títulos
Autor: Mantis atea