Sauce Llorón
Por oficio es un gran conquistador, aunque él nunca ha
querido aceptarlo, pues dice que los conquistadores sólo pretenden cogerse a
sus víctimas y él, como buen caballero, no busca eso.
A ratos es fotógrafo, porque plasma la vida en un instante y
sobre un pedazo de papel. De repente es pintor y su lienzo es su pecho, ahí
guarda una obra que lo hace especial, que lo detiene cuando va viviendo muy a
prisa. Algunos médicos lo llaman marcapasos, pero a mí me gusta llamarle
“maquinita que echa descargas”. Una vez pasó de repostero a panadero en una
frase: “eres tan suave como un bombón, la vida te aplastará. Deberías dejar que
te ayude a ser más dura… como una galleta.” Y esa elocuencia me reveló que en
él había más personalidades que en ninguna otra persona. Me demostró que es
pescador de amoríos, tejedor de ilusiones, cocinero de cuentos y, cuando nos
abrazamos, es un tímido soñador por excelencia.
El síndrome que lo obliga a llevar esa maquinita que
electrocuta, nos ha enseñado a vivir. A él, la vida le pasa despacio; a mí, me
hace abrazarlo como si no hubiera un mañana. A mi tímido soñador, poeta y
escritor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario