viernes, 1 de agosto de 2014

El último galope

Black Swan
Lina se encontraba con la mirada perdida y una sonrisa en el rostro. Esa mujer que un día había sido la mejor jinete, hoy esperaba su final.
En su mente comenzó a plasmarse un recuerdo: una tarde de verano de 1960, cuando salió de la cabaña para sentir la lluvia tocando su piel, feliz, decidida,  y directo hacia el establo. En él, ensilló a Furia, su yegua purasangre, y la montó.
Salió a todo galope para recorrer el bosque. Disfrutaba sentír el movimiento de cada músculo de aquel animal. Recordando todas aquellas sensaciones juntas, de repente, todo se desdibujó; escucho movimiento a su alrededor y al abrir los ojos descubrió que se trataba de los trabajos de reanimación para regresarla a la vida.

De nuevo recordó a Furia y la felicidad que sentía al montarla. Aquel recuerdo concordó con el último latido de su corazón y su suspiro final.

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