viernes, 1 de agosto de 2014

Restauración

Iridiscente


Me senté frente a él; pedí permiso de tocarlo. Me respondió amablemente con un silencio. Chequé su historial, para conocer cualquier daño previo fuera de mi conocimiento. Rápido tomé el bisturí y empecé a regresarle la vida, en mi faceta de "cirujano". A continuación, pincel en mano, intenté reponer un poco de su magia. Semanas después había terminado. Cuando se exhibió, pude notar el flamante marco que le había diseñado. Me sentí orgulloso, mi trabajo había terminado: la pintura estaba lista.

No hay comentarios:

Publicar un comentario