Iridiscente
Me senté frente a él; pedí permiso de tocarlo. Me respondió
amablemente con un silencio. Chequé su historial, para conocer cualquier daño
previo fuera de mi conocimiento. Rápido tomé el bisturí y empecé a regresarle
la vida, en mi faceta de "cirujano". A continuación, pincel en mano,
intenté reponer un poco de su magia. Semanas después había terminado. Cuando se
exhibió, pude notar el flamante marco que le había diseñado. Me sentí orgulloso,
mi trabajo había terminado: la pintura estaba lista.
No hay comentarios:
Publicar un comentario