viernes, 1 de agosto de 2014

Objetos sagrados

Louis
Julia tamborileaba los dedos sobre el volante de un Impala blanco, mientras esperaba entre penumbras vigilando la ventana del departamento 4-B. Pensaba en el tiempo transcurrido, estirándolo mediante recuerdos de lugares y cicatrices y se decía a sí misma, a manera de mantra espinado, que 6 meses suelen ser mucho más largos. Cuando intentó encender la radio, se dio cuenta de que el carro no contaba con una. Prendió un cigarro y salió a fumárselo bajo la luz amarilla de un poste enmarañado. Hacía frío y castañeaba los dientes. No había estrellas. No se podía decir que se sentía nerviosa, pero tal vez ansiosa era la palabra que encajaba. Pensó que aquella podría ser su última noche en esta tierra y quiso escribir su testamento, pero luego sonrió y comenzó una nueva lista, de esas que tanto divertían a Francisco:
Lista número (…) “mis películas favoritas”
-          “Serengueti”: 2 chicos angoleños se disfrazan de pájaros azules e intentan asaltar el banco nacional de Tanzania. Luego de una chusca pelea donde se baten por quién debía sostener la única pistola con la que contaban, todo vuelve a complicarse, pues en medio del caos, Obu –uno de los ladrones- descubre que la cajera del banco es su hermana embarazada.

-          “Lagunilla, mi barrio” (cine de ficheras): una postal de la vida relajada y llena de albures de Don Fernando, dueño de un local en el famoso y extenso mercado de la lagunilla. De día, un local de máquinas de escribir, de noche un antro de brujería. Las máquinas de escribir estaban diseñadas para repicar la campana de fin de renglón cuando alguien escribiera la palabra “Diablo”.

-           “Les amants de ponts des arts”: A sus 45 años, Lautaro vive obsesionado con el scherzo 31 de Chopin. Un día, mientras exploraba una vieja librería de París, descubre una pequeña caja de música con grabados egipcios que tocaba exactamente la misma melodía nostálgica de sus aficiones. Un antropólogo griego le ayuda a descifrar el grabado del dispositivo musical: “quien pueda acomodar correctamente las notas menores de la caja de música, tendrá acceso al cerebro del dios Osiris”.
(Esta cinta maravillaba a Julia de una extraña manera. Rodada en blanco y negro en 1951, los hechos posteriores a su estreno fueron, por demás, perturbadores. Sir Jensen Pitwick, director del film, sin tener conocimientos previos del tema, comenzó a comunicarse en un extraño lenguaje. Algunos aseguran que fue náhuatl, otros que simplemente gruñía. Luego desapareció en una densa nube de arena del Cairo. Posteriormente, en su diario se encontraron descripciones de 7 objetos que guardaban la consciencia de Dios.)

-          “Planet nine from outer space”: la peor película de la historia.
(Le gustaba a Julia solo cuando tenía un poco de mariguana a su alcance  –estuvo a punto de dejarla fuera de la lista, pero recordó todas las horas que rió sin parar al verla-. La escena del cementerio provoca una intensa incomodidad, acentuada por los efectos del tetrahidrocannabinol, no se recomienda a paranoicos.)
-          “Before sunrise”: Un joven periodista norteamericano (que acaba de romper con su novia) y una estudiante francesa guapísima, se conocen casualmente en el tren Budapest-París y entablan conversación. A raíz de esto, ambos se embarcan en una expedición por Viena.
(Esta película era muy importante en la vida de Julia, pues una vez vista, cambió para siempre su idealización del amor.)
-          “El cuarto de las arañas” (documental acerca de la lycosa tarentula): durante el siglo XIII, la enfermedad de las arañas azotó la Europa medieval, casi la mitad del pueblo recibió un aguijonazo. Los síntomas: trastornos convulsivos e histeria colectiva, cuyo único remedio sería una danza purificadora, “la taranta”. La frase final del documental dice: guardare i ragni sul soffitto, que en español se lee como: “miren las arañas en el techo”.

-          “Ghost dog”: un negro del Bronx realiza asesinatos para mafiosos italianos, los contratos se realizan a través de una paloma mensajera. Obsesionado con la cultura de los samuráis, después de un malentendido entre mafiosos, ghost dog debe proteger a su nueva amiga, una niña de 8 años que lee a Octavio Paz.

Julia divisó la ventana del edificio, la luz seguía encendida y dibujaba contornos humanos, siluetas que parecían discutir. La lista continuaba. A Julia le divirtió aquella capacidad creativa justamente en esos momentos tan críticos.
Lista “g”. Mis discos favoritos.
-          Nobles como palomas, precavidos como serpientes: serie de canciones universitarias compuestas con el método dadaísta (escritura automática). Destaca una oda a los analgésicos antiinflamatorios no asteroideos, llamada Aspirina.
-          La serena colisión: un programa de radio desde la cárcel de mujeres de Santa Martha Acatitla. Repertorio: canciones rancheras.
-          Unísono: las desventuras de un cronista de futbol, amante del latin jazz.
-          Raw power: Iggy pop and the stooges. Disco seminal de la escena punk, le recordaba la secundaria y la época en que era adicta a la heroína.

El lápiz se quebró y la lista quedó manchada con moronas de grafito. En la ventana, Julia ya no vio nada. Corrió a encender el impala y tiró la lista en la banqueta. Se escucharon disparos, Julia recogió a Francisco en la puerta del edificio y aceleró. Nadie venía detrás de ella. Después de recorrer varios metros a toda velocidad, Julia lo miró por el retrovisor: Francisco tenía la camisa ensangrentada. Con los dedos acariciaba un revolver, a su lado había un maletín con un ojo pintado. Julia se detuvo y trató de ayudarlo pero era inútil, Francisco ya no respiraba. Entonces Julia cogió el maletín. Adentro había una caja de música.

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